Tengo el serio presentimiento de que he vuelto a sentirme orgullosa de mis errores.
He vuelto a beberme mis maldiciones, esta vez no con nostalgias pesadas, ni guerras siendo peleadas.
Esta vez, he vuelto al infierno a celebrar mi falta de levedad.
No, no tengo la conciencia limpia,
No, no tengo el alma en paz,
No, no tengo el corazon blanco,
No, no tengo ganas de volar.
Si, carezco de perdones,
Si, reconozco mis errores,
Si, pateo lo que estorba
y no, no me siento mal.
Ya que más queda sino quererme, quererme mientras devengo libertad.