sábado, 26 de abril de 2008

Era hora de escribir. Se sentía en la atmósfera llena de carbón y nitrógeno que no cambia mas que letras en este aire, que quisiera fuera compartido.
Y es difícil confesar que, sigo sola. Un día mas, una hora mas, por un minuto mas, y aun así, se que no estaría mejor. Sólo tal vez contigo pero es una duda disipada que no quiero lograr alcanzar, no quiero analizarla para no hacer de esta soledad un producto de lagrimas.

Casualmente cayó una gota en el vaso, que cargaba todo aquel vino. Sin pensarlo se hecho a llorar. Momento melancólico. No más letras, no mas pensamientos. Que será de mi sin un tu, de un tu sin un yo. De nosotros separados. Eso es lo que tanto intentabas experimentar, y fácilmente lo lograste.

Que pasa con esta sal, que cargo. Se ha cansado de llenarme los ojos de ardientes pasiones.

Oye son solo preguntas especificas. Nada de filosofía, nada de literatura, sólo yo y ellas, constantes. Influenciables, volátiles, moldeables, tenaces. Son ellas, quienes me poseen, más que tu, más que nadie, soy yo quien las domino…aunque eso todavía no es seguro.

Lastimosamente llegan estas palabras en momentos tan crueles, porque son reales. La realidad es cruel, es brutal… es lo que escogemos. Y en este punto no caen lágrimas, en este punto estoy inundada de pequeños anhelos mojados de agua de mar, que naufragan por todo mi pensamiento, por todo mi ser, odio esos anhelos. Esos anhelos son mis perdición… siempre lo supe desde que vi cielo entre las nubes, y solo tu sabes de que hablo.

Y ahora que hago contigo? Esa es mi eterna pregunta, suelo respondérmela constantemente con inclinaciones algo mágicas, porque lo que quiero hacer contigo es llevarte lejos, y meterte en un castillo, y poder visitarte de vez en cuando, no se si cuando te ame más, o cuando la soledad golpee fuerte esta rutina. No sé, irónico, inclemente, pesada incertidumbre.

[Aquellas noches en que la soledad pega más duro]